ACV: reconocerlo a tiempo y prevenir un nuevo evento
septiembre 14, 2026

El Accidente Cerebrovascular es una urgencia médica en la que cada minuto cuenta. Reconocer sus síntomas y concurrir inmediatamente a una guardia es fundamental para recibir atención a tiempo y reducir sus posibles consecuencias. Pero el cuidado no termina después del episodio: conocer qué tipo de ACV ocurrió, controlar sus causas y realizar un seguimiento adecuado es clave para reducir el riesgo de un nuevo evento.

El Accidente Cerebrovascular (ACV) ocurre cuando se altera de manera repentina el flujo de sangre hacia una parte del cerebro. Como consecuencia, las células cerebrales dejan de recibir el oxígeno y los nutrientes que necesitan y pueden dañarse en pocos minutos.

Por eso, frente a un ACV hablamos siempre de una urgencia médica. Cuanto antes podamos reconocer los síntomas y acceder a la atención adecuada, mayores son las posibilidades de reducir sus consecuencias.

Pero hay otro aspecto sobre el que me interesa hacer especial hincapié: el cuidado no termina una vez superado el episodio agudo.

💬 Reconocer un ACV a tiempo puede salvar una vida. Entender por qué ocurrió y sostener los controles posteriores puede ayudarnos a prevenir que vuelva a suceder.

🩺 Un evento, dos tipos de ACV

Aunque solemos hablar simplemente de “un ACV”, existen dos grandes tipos y es importante diferenciarlos.

El ACV isquémico, que es el más frecuente, se produce cuando un vaso sanguíneo que lleva sangre al cerebro se obstruye, generalmente debido a un coágulo o a una placa de aterosclerosis. Esa obstrucción impide que una zona del cerebro reciba correctamente el flujo sanguíneo.

En cambio, el ACV hemorrágico ocurre cuando un vaso sanguíneo cerebral se rompe y produce un sangrado que puede comprimir y dañar el tejido cerebral.

Ambos requieren atención inmediata, pero sus mecanismos y tratamientos son diferentes. Por eso, identificar mediante estudios qué tipo de evento ocurrió es indispensable para definir la conducta médica.

💬 No todos los ACV son iguales. Conocer el mecanismo que lo produjo es fundamental tanto para el tratamiento como para planificar la prevención posterior.

⚠️ ¿Cuáles son las señales de alerta?

Los síntomas de un ACV suelen aparecer de manera repentina. Entre los signos que debemos reconocer se encuentran la debilidad o adormecimiento de un lado del cuerpo, las dificultades para hablar o comprender, las alteraciones visuales y la pérdida del equilibrio o de la coordinación.

También puede aparecer un dolor de cabeza intenso y repentino. En determinados cuadros pueden presentarse vómitos, alteraciones del estado de conciencia o convulsiones.

Ante cualquiera de estas manifestaciones, no debemos esperar a que el síntoma desaparezca ni intentar resolverlo en casa. Es necesario solicitar asistencia médica de urgencia.

💬 En un ACV, el tiempo importa. Frente a un síntoma neurológico que aparece bruscamente, consultar de inmediato es siempre la conducta indicada.

🔎 Después de un ACV: el seguimiento también es prevención

Superada la etapa aguda comienza otra parte fundamental del tratamiento: entender qué ocurrió, evaluar las posibles secuelas y trabajar sobre aquellos factores que podrían favorecer un nuevo evento.

El seguimiento debe contemplar diferentes aspectos:

🧠 Control neurológico: evaluar la evolución clínica y funcional, detectar posibles secuelas y ajustar el tratamiento cuando sea necesario.

🔬 Estudios de imagen: realizar tomografía (TAC) o resonancia magnética cerebral, según indicación médica, para evaluar la evolución de las lesiones y descartar nuevas complicaciones.

❤️ Control de factores de riesgo: mantener bajo seguimiento la presión arterial, la diabetes, el colesterol, el ritmo cardíaco —especialmente ante fibrilación auricular—, el peso y los hábitos de vida.

💊 Tratamiento farmacológico: según cada caso, puede incluir anticoagulantes o antiagregantes, medicación para controlar la presión arterial o los lípidos y otros tratamientos específicos indicados por el médico.

🏃🏻 Rehabilitación: fisioterapia, terapia ocupacional, fonoaudiología y, cuando sea necesario, acompañamiento psicológico y cognitivo pueden formar parte del proceso de recuperación.

🤍 Prevenir también salva vidas

Un ACV puede cambiar la vida de una persona en pocos minutos, pero también existen muchas oportunidades para actuar antes y después de que ocurra.

Conocer las señales de alerta permite buscar atención rápidamente. Y después de un episodio, realizar los controles indicados, sostener el tratamiento y trabajar sobre los factores de riesgo son herramientas fundamentales para disminuir la posibilidad de un nuevo evento.

La prevención y el seguimiento también salvan vidas.

Si atravesaste un ACV, tenés antecedentes o factores de riesgo, la consulta neurológica permite evaluar tu situación de manera integral y establecer un seguimiento adecuado.

Dra. Silvia Baiura
NUEROLOGÍA
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